Mostrando entradas con la etiqueta organización. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta organización. Mostrar todas las entradas

jueves, 3 de enero de 2013

Las organizaciones llevan a la mediocridad a las personas (II)


Con más demoro del que había previsto (todavía no he conseguido la constancia que requeriría llevar un blog con fundamento), dejo la segunda parte de mi particular visión sobre la relación entre las organizaciones y el desempeño de las personas.

 

En el anterior post de esta serie, hacía la introducción de lo que quiero desarrollar en este. Insisto que es una visión particular, pero de la que me interesa mucho saber de vuestras opiniones. Todo lo que expongo, se refiere siempre a la generalidad, sabiendo que hay excepciones (seguro que tu y yo somos diferentes..:P)….¿o no?


Cuando de forma tan categórica hago tal afirmación, me baso en ciertas cuestiones que hacen que las organizaciones (entendiéndolas como, las personas que las conforman) van arrastrando a las personas hacía el centro o hacia la izquierda de la “campana”.

Creo que las personas cuando se incorporan a una organización entran motivadas, con ganas de aportar, de dar lo mejor de sí mismas, con la intención de encontrar un entorno que le permita desarrollar su labor profesional. Sin embargo esta actitud choca con aquellos que se encuentran tranquilamente en su trabajo, en su "zona de confort".

Frases como “aquí siempre hemos hecho las cosas así” o “no te metas en líos que nadie te va a agradecer eso que haces de más” son esas frases que nos dicen nuestros compañeros, junto con el, “yo llevo aquí más años y sé de lo que hablo”.

Sin embargo “el nuevo” tiene ganas, está motivado, sigue creyendo que el cambio y la mejora son posibles, que en esta empresa, sí le dejarán dar verdaderamente “todo lo que tiene dentro”. Y así es, tus jefes están encantados contigo, estás motivado, trabajas con buen humor y has conseguido arreglar ese problema que hacía tiempo buscaba solución.

Así de esta forma, la organización (tus jefes) te dan más trabajo, y tu lo absorbes, lo aceptas y te sientes encantado,  sigues dando buenos resultados… Hasta que un día, te equivocas, cometes un error, y ese momento es aprovechado por aquellos a los que estabas incomodando con tu superactividad y te cae un “palito”.

A mi me ha gustado siempre mucho esa frase de "más vale pedir perdón que permiso" y también por eso he pagado algún que otro peaje (todo tiene un precio). Si eres de este tipo de personas y tienes dudas de si haces lo correcto, te recomiendo que leas este post de @jmbolivar, para que sigas persistiendo en esa actitud.
Por otro lado, además de las propias personas integrantes de la organización, otro factor que creo arrastra a las personas a la mediocridad es el tiempo de permanencia en la propia organización. Por un lado la acumulación de los "correctivos" que he comentado mas el propio cansancio acumulado hace que un día llegue la famosa "gota que colma el vaso". Es, ese punto de inflexión, un punto de no retorno en el que te has convertido en un mediocre más. A su vez, se va acumulando el tedio derivado de la repetitividad no sólo en las tareas, sino en las funciones. Cuestión que provoca que paulatinamente vas aumentando la burbuja de tu "zona de confort". Y una vez instalado en ella, a medida que crece esta burbuja, la parte izquierda de la Campana de Gauss, se va acercando.

Cómo paliar o retrasar este efecto pasa en mi opinión por dos cuestiones:
  1. Por un lado la resiliencia, (ligado a muchos "autos" autogestión, automotivación, etc) esa capacidad de sobreponerte ante las adversidades y seguir adelante con fuerzas renovadas y manteniendo la ilusión del primer día.
  2. Por otro lado, un concepto que últimamente veo como prolifera. Uno de esos "palabros" que nos encanta en el ámbito del management de la gestión empresarial. Es el concepto de intraemprendizaje o intremprendimiento. Si antes os dejaba un post de @jmbolivar, os dejo ahora un vídeo en el cual @arey, nos habla de este mismo concepto




Como siempre, deseando leer vuestros comentarios, críticas, aportaciones, desavenencias, mis contradicciones, y todo aquello que querais compartir conmigo!

p.d. Urte Berri ON!

sábado, 1 de diciembre de 2012

Las organizaciones llevan a la mediocridad a las personas (I)

Últimamente he estado hablando con gente de mi entorno, laboral y personal sobre una "teoría" que tengo: "Las organizaciones llevan a la mediocridad a las personas". ¡Tamaña barbaridad la que me atrevo a proclamar! pero permitidme que me explique.

En este primer post de la serie, quiero hablar sobre la motivación de las personas en las organizaciones.


Una vez, discutía con el gerente de una cooperativa sobre si en estas empresas (cooperativas), existe una mayor implicación de los trabajadores por el hecho de ser socios que en las empresas capitalistas no participadas.
Los estudios que se han hecho al respecto, indican, que el hecho de contar con una participación económica en el capital, conlleva un mayor compromiso con la empresa y por lo tanto en el desempeño como trabajador. 
Sin animo de contradecir estos estudios (o si, ¡que narices!); nunca he creído en el dinero como un factor motivador para un mejor desempeño; no al menos en el largo plazo. Coincido con Herzberg, en que el sueldo se trata de un factor de higiene. Creo que la implicación de los trabajadores para con la empresa, viene mas derivada de otros factores como la propia cultura, el modelo de gestión o la posibilidad de desarrollarse profesional y personalmente dentro de la organización. Aspectos por cierto, intimamente relacionados.
En este debate entre dicho gerente y yo, concluimos que en cualquier organización (cooperativa o no), el numero de personas en relación a su nivel de motivación sigue una distribución normal (gracias Alberto, por las horas dedicadas a intentar que entendiese las matemáticas, la estadística y la econometría). De manera que puede ser representado por una Campana de Gauss.
Elaboración Propia
Hablábamos, de que en todas las organizaciones, existe un 5% (mas o menos) de personas que "tiran del carro", como se dice comunmente. Igualmente otro 5% está compuesto por esas personas que van a la contra, que no colaboran en nada, que frenan y desmotivan, ya sabéis de quien hablo, ¿verdad?
En mi experiencia he observado, que en función de cual es el grupo de mayor influencia, la organización respira, vive, evoluciona y compite de forma distinta. Para explicarlo de forma gráfica, la raya que marca exactamente el 50% se mueve haciendo que el numero de motivados supere al de desmotivados o viceversa.
Y es que en ese 90%, está esa gente que se deja guiar. Es decir, el mayor porcentaje de trabajadores está compuesto por personas que si bien no son activos en proponer ni en destruir, acompañan y realizan un buen desempeño en uno u otro sentido cuando se les ofrece la oportunidad de colaborar.
Como moraleja, creo que es mejor incentivar y cuidar al 5% motivador que preocuparse en exceso de ese 5% desmotivador. Ellos siempre van a estar ahí  démosles la importancia que tienen, ¡no mas! Centrémonos en procurar que la raya se mueva hacia la izquierda de manera que los motivados supongan mas del 50%.
En el siguiente post os hablaré de como considero que las organizaciones nos llevan a la mediocridad, en resumen, como las organizaciones van arrastrando a las personas desde el extremo derecho de la campana de Gauss hacia la izquierda.
Mientras tanto, ¿ Estáis de acuerdo? ¿En que parte de la campana os encontráis vosotros? ¿Y vuestros colaboradores? ¿Es vuestra organización distinta?