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sábado, 7 de noviembre de 2015

La PYME vasca busca y necesita comerciales

Llevo un tiempo visitando empresas y aunque no he recogido los datos, mi sensación cada vez mas creciente es que este periodo de crisis, ha impulsado a las empresas al desarrollo de la actividad comercial. Todavía recuerdo a empresas en el 2008 diciendo "nosotros no vendemos la verdad, nunca nos ha hecho falta, tenemos un producto de mucha calidad y nuestros clientes nos conocen y nos compran".

Esta semana el gerente de una PYME gipuzkoana me lo trasladaba en una sola frase, pero de manera muy gráfica: "el trabajo del director comercial hasta no hace mucho consistía en que el fax tuviese toner".

En Euskadi (mas aún en Gipuzkoa) además nos encontramos con otro problema. El trabajo comercial está mal visto. Identificamos el comercial con el charlatán que cierra negocios con una buena alubiada y un par de copas de más. Y qué narices, ¡Lo nuestro es fabricar y bien!

Me encuentro con empresas con buenos proyectos y ofertas de empleo para recién titulados que superan con creces el "mileurismo" pero que no son capaces de cubrir el puesto, principalmente porque los que cubren el perfil técnico y de idiomas, carecen de las competencias y sobre todo motivación para realizar una actividad comercial.

Se habla muchas veces de nichos de empleo y sectores clave, que sin duda hay que desarrollar, pero lo que tienen en común todos,  es que tanto productos como servicios tienen que ser vendidos. El "fabricar bien", ya no es garantía de competitividad empresarial. La calidad le diferencia tanto a una empresa como a un candidato saber inglés, se han convertido en factores higiénicos. 
Autoretratros de Van Gogh (Musée Orsay)  y Picasso (Narodni Gallery)
Una metáfora que yo utilizo en mis clases sacada del libro Inteligencia Comercial de Luis Bassat es la de Picasso y Van Gogh. Sin duda, y más allá de gustos, ambos grandes pintores. La diferencia principal entre estos dos genios, fue que Picasso vendió todas sus obras en vida, mientras que como es sabido Van Gogh murió arruinado, habiendo vendido un sólo cuadro en vida.

Como se suele decir, "en la calle" se detecta que las empresas han entendido que parte de su desarrollo y competitvidad, va por la vía de la excelencia comercial, ahora falta que como trabajadores (actuales y futuribles) nos concienciemos de la necesidad de desarrollar competencias comerciales.

lunes, 29 de octubre de 2012

La falacia de la formación dual


No paro de leer (cual moda), que el modelo de formación en alternancia suizo y en especial el alemán, son la solución al paro juvenil. 

Es cierto en el Estado este paro se sitúa en el 53% (décima más o menos), mientras que en estos países no llega al 10%. Me pregunto si no se trata de una campaña de marketing de estos países para vendernos las bondades de sus sistemas en busca de mano de obra cualificada que emigre hacia allí.

No cabe duda, que la alternancia entre estudios y trabajo, o incluso las practicas a lo largo de los estudios, permiten al alumnos "pisar moqueta" como comentaba el Director de RR.HH de una empresa irunesa a la que acudí con alumnos de 1º de GADE a principios de curso.
Permite a los alumnos adquirir una serie de competencias, no sólo técnicas sino las tan manidas transversales (trabajo en equipo, resolución de problemas, comunicación efectiva y añadid las que consideréis al gusto). Además, y en los casos en los que existe remuneración proporciona a los alumnos y sus familias una forma de financiar los estudios. Podría añadir una larga lista de bondades y algunas maldades (utilización de los alumnos para lograr mano de obra barata, por ejemplo).

Me atrevo incluso a afirmar, que creo a pies juntillas en que los alumnos que compaginan estancias en las empresas con su formación teórica en las aulas, terminan su formación con una mejor preparación y con más posibilidades de encajar posteriormente en un empleo.
Sin embargo, me parece muy osado, si no una mentira intencionada, el vincular la formación en alternancia (el modelo dual alemán es tan solo una de las posibilidades) a una mayor tasa de empleo juvenil. Pensar que esto es así es como decir que la economía (en este caso las empresas), es capaz de absorber toda la mano de obra cualificada que salga al mercado laboral. Es olvidar que la contratación depende de la actividad económica y que en épocas de vacas gordas, sin formación dual, las empresas no sólo contrataban prácticamente al 100% de los titulados, sino que estos eran contratados antes de terminar sus estudios.Pero es que en esas épocas, ¡los no titulados también tenían trabajo!

Ahora lamentablemente, y pese a las "señales esperanzadoras" (nuevo eufemismo para los brotes verdes) que (sólo) ve la Ministra de Empleo y Seguridad, Fátima Bañez, las empresas no pueden contratar. Y no es porque no exista mano de obra cualificada, ¡¡¡sino por falta de actividad!!! 
Desde luego, e insisto, creo que una educación en alternancia, tanto en la FP como en la Universidad, proporciona a los alumnos una mejor formación, tanto en el ámbito técnico como en el desarrollo personal. Pero no confundamos el tocino y la velocidad. Que una cosa es que nuestros jóvenes puedan estar mejor formados y otra que la situación económica permita en estos momentos alcanzar una tasa de desempleo juvenil del 20% (ni siquiera hablo del 10%) por el hecho de implantar el modelo dual alemán sin generar actividad económica.

¿Qué cómo generamos actividad económica y conseguimos empresas mas competitivas? Eso, lo dejamos para otro día.



lunes, 1 de octubre de 2012

De protestas, luchas y huelgas


Esta semana pasada ha sido bastante convulsa por "los madriles", #25S, y los días posteriores, están poniendo a la capital del reino en el punto de mira de los medios de comunicación nacional e internacional.

En Euskadi (Vascongadas que dirían algunos), estaba convocada una Huelga General el miércoles #26S. Más allá de las valoraciones de éxito (según los convocantes) o fracaso (según la patronal) quería hacer algunas reflexiones.

He de decir, que por primera vez que recuerde no he tenido claro la oportunidad de una huelga "obrera". Hecho, que por otro lado ha provocado que alguna amiga se enfade terriblemente conmigo.
Me explico: Además del hecho de que esta ha sido convocada sólo por algunos sindicatos y no por el total (también es cierto que CC.OO y UGT, ¡están totalmente desaparecidos!), no sé si las razones para convocar una huelga en la actualidad tienen que estar dirigidas hacia los empresarios.
Y es que en muchos casos, tenemos la visión del empresario como una persona gorda, con sombrero de copa y frac, encendiéndose los puros con billetes de 500€. Olvidamos, que el 95% del empleo se da en PYMES y que empresarios son también aquellos autónomos que simplemente se autoemplean.Pero esa discusión la dejamos para otro día.
A lo que me refiero es, que si lo que se quiere es presionar a un gobierno, ¿no será mejor acorralar (pacíficamente) el congreso y demás instituciones que (sólo) dejar de ir a trabajar? Nadie me puede negar que tiene mucho más impacto a nivel internacional las movilizaciones de Madrid que la Huelga en Euskadi, y que como medio de presión al Gobierno (Español o Vasco) es mucho mas efectiva.
Y es que, en muchos casos, el trabajo no realizado ese día por la persona que hace huelga lo tendrá que recuperar, ya que nadie le va a quitar “los papeles” de encima de la mesa. En ese caso, ¿cuál es la presión que se le realiza a la empresa? ¡Incluso sale beneficiada! Ya que consigue que se haga el mismo trabajo, pero se ahorra los sueldos y costes salariales de un día entero (lo que puede suponer más del 3% de ahorro de coste salarial de ese mes).
La huelga es un derecho por el que miles de trabajadores han muerto, por lo que guardémosle el respeto que se merece. 
Los trabajadores tenemos un derecho que tenemos que utilizar inteligentemente, para presionar cuando haga falta, no para justificar el papel de unos sindicatos que se están viendo desubicados y que luchan mas por mantener los privilegios de sus afiliados que por la búsqueda de soluciones para la generación de empleo.
Son momentos de lucha, de salir a la calle: recortes en nuestros derechos, tasas de paro inaceptables, ayudas a los bancos, y puede que no sea más que el principio… Pero hagámoslo con inteligencia, es hora de ser eficaces y no efectistas.

p.d. dedicado a M.P.A. 

martes, 25 de septiembre de 2012

Microempresas: Coopero luego existo

Dos posts de Amalio Rey  (@arey), a quien recomiendo encarecidamente seguir, titulados "Redes, empresas y costes de transacción" y "¿Y Dónde están los complementadores?, me han llevado a escribir unas lineas, sobre el concepto de la cooperación empresarial en el que me estoy empezando a adentrar y en especial relativo a las microempresas.
En el primero de los dos posts (este de 2010), Amalio (perdón por la familiaridad), se pregunta si las redes son mejores que las empresas, aludiendo a que pese a la casi desaparición de los costes de transacción favorecido por las nuevas tecnologías, existen otros costes a tener en cuenta. Habla también, de la complejidad de gestionar redes y de la necesidad de complementariedad entre los socios. Insisto, recomendable leer ambos posts.


Pero, ¿y cuando no existe alternativa a la cooperación con otras empresas? 


Desde que se instaurase el actual estado de crisis cuya aparición ante la luz pública se escenificó con la caída del Lehman Brothers en 2007, no ha parado de crecer en todos nosotros la sensación de inestabilidad. Parece además, que el actual escenario económico se antoja mucho más complejo que lo que habíamos conocido anteriormente, y es que la ruptura de las antiguas leyes que regían la economía ha creado tanto desconcierto, como si ahora, de un día para otro, la ley de la gravedad dejase de actuar sobre nuestros cuerpos.
Bajo este escenario, parece que están surgiendo nuevas dinámicas entre las organizaciones y en la sociedad en general. Empezamos a escuchar hablar cada vez mas de conceptos como empresa abierta, redes empresariales, pro-comun, conceptos que giran todos en torno al concpeto de la cooperación. Pero claro, esto trae consigo que las las empresas se ven obligadas a mostrarse mucho más flexibles y eficientes y no en todos los casos las organizaciones, y las personas que las componen, están preparadas.
Haciendo un compendio de los muchos puntos de vista y enfoques teóricos en torno a la cooperación empresarial la definiría como: un acuerdo explicito, entre dos o más organizaciones entre las que no existe subordinación jerárquica y que optan por coordinar sus acciones para la consecución de unos objetivos comunes mediante el aprovechamiento de sinergias, la unión de recursos y el intercambio de competencias.
Ahora bien, ¿cuáles son las razones que impulsan a las empresas la cooperación? La razón más básica parece ser el hecho de que desarrollar ciertas actividades en colaboración produce unos resultados (no únicamente económicos) superiores a hacerlo de forma individual. Por lo tanto subyace la idea de que la cooperación empresarial surge ante la necesidad de aumentar la competitividad de la empresa.
Si nos centramos en las pymes por ejemplo, la colaboración les permite acceder a nuevos mercados, optar a proyectos del sector público en el que el precio es fundamental o desarrollar proyectos de I+D+i entre otros beneficios.
Un estudio realizado por la Comisión Europea  en 2003, en el cual se entrevistó a 19.310 empresas de las cuales 19.270 eran pymes;  exponía que aunque las empresas identificaban el acceso a nuevos recursos como una de las mayores motivaciones para cooperar, ver gráfico, las empresas de menor tamaño no cooperan tanto como las de mayor tamaño. Esta limitación, indica el estudio, viene dada por una débil capacidad administrativa que limita esa propensión a la cooperación.
 Razones justificativas para la cooperación entre PYMES, porcentaje de empresas.


Fuente: Enquête Entreprises 2003 de l’ENSR. Únicamente empresas que cooperan.
Pero, ¿y si ponemos el foco en las microempresas? (menos de 10 trabajadores y 2 millones de euros de facturación) Y más concretamente, ¿qué pasa con esas microempresas industriales? Microempresas a las que la falta de recursos y acceso a la financiación ha impedido por ejemplo la renovación de maquinaria con la consiguiente falta de competitividad.
Pues en mi (modesta) opinión creo que la cooperación es la única solución que tienen a sus principales problemas: pocos recursos, humanos y financieros (inherentes al hecho de ser una microempresa) y en un gran número de casos, ausencia de formación en gestión empresarial.
En estos casos, opino que la cooperación no es tanto una opción para mejorar la competitividad o fruto de una búsqueda de  optimización de costes,  sino una obligación para la supervivencia de la propia organización.
Es necesario por lo tanto, la definición fórmulas que permitan a las microempresas cooperar en ámbitos relacionados con su propia formación: planes de formación en herramientas de gestión como la definición y gestión de proyectos; operativos: centrales de compras, gestión de subvenciones o servicios centrales conjuntos; pero también estratégicos: detección de nuevas oportunidades de negocio, estudios de mercado, vigilancia tecnológica, etc..
Durante estos últimos años nos hemos hartado de escuchar que la crisis lleva implícita en el concepto la oportunidad. Quizá al final de todo sea cierto, y la crisis esté poniendo ante los ojos de los dirigentes de las empresas la necesidad de cooperar. Y no es "moco de pavo" teniendo en cuenta que la cooperación lleva asociados una serie de valores que no nos vendrán nada mal como: ayuda mutua, esfuerzo, responsabilidad, solidaridad, igualdad, equidad...