lunes, 1 de octubre de 2012

De protestas, luchas y huelgas


Esta semana pasada ha sido bastante convulsa por "los madriles", #25S, y los días posteriores, están poniendo a la capital del reino en el punto de mira de los medios de comunicación nacional e internacional.

En Euskadi (Vascongadas que dirían algunos), estaba convocada una Huelga General el miércoles #26S. Más allá de las valoraciones de éxito (según los convocantes) o fracaso (según la patronal) quería hacer algunas reflexiones.

He de decir, que por primera vez que recuerde no he tenido claro la oportunidad de una huelga "obrera". Hecho, que por otro lado ha provocado que alguna amiga se enfade terriblemente conmigo.
Me explico: Además del hecho de que esta ha sido convocada sólo por algunos sindicatos y no por el total (también es cierto que CC.OO y UGT, ¡están totalmente desaparecidos!), no sé si las razones para convocar una huelga en la actualidad tienen que estar dirigidas hacia los empresarios.
Y es que en muchos casos, tenemos la visión del empresario como una persona gorda, con sombrero de copa y frac, encendiéndose los puros con billetes de 500€. Olvidamos, que el 95% del empleo se da en PYMES y que empresarios son también aquellos autónomos que simplemente se autoemplean.Pero esa discusión la dejamos para otro día.
A lo que me refiero es, que si lo que se quiere es presionar a un gobierno, ¿no será mejor acorralar (pacíficamente) el congreso y demás instituciones que (sólo) dejar de ir a trabajar? Nadie me puede negar que tiene mucho más impacto a nivel internacional las movilizaciones de Madrid que la Huelga en Euskadi, y que como medio de presión al Gobierno (Español o Vasco) es mucho mas efectiva.
Y es que, en muchos casos, el trabajo no realizado ese día por la persona que hace huelga lo tendrá que recuperar, ya que nadie le va a quitar “los papeles” de encima de la mesa. En ese caso, ¿cuál es la presión que se le realiza a la empresa? ¡Incluso sale beneficiada! Ya que consigue que se haga el mismo trabajo, pero se ahorra los sueldos y costes salariales de un día entero (lo que puede suponer más del 3% de ahorro de coste salarial de ese mes).
La huelga es un derecho por el que miles de trabajadores han muerto, por lo que guardémosle el respeto que se merece. 
Los trabajadores tenemos un derecho que tenemos que utilizar inteligentemente, para presionar cuando haga falta, no para justificar el papel de unos sindicatos que se están viendo desubicados y que luchan mas por mantener los privilegios de sus afiliados que por la búsqueda de soluciones para la generación de empleo.
Son momentos de lucha, de salir a la calle: recortes en nuestros derechos, tasas de paro inaceptables, ayudas a los bancos, y puede que no sea más que el principio… Pero hagámoslo con inteligencia, es hora de ser eficaces y no efectistas.

p.d. dedicado a M.P.A.